martes, 16 de enero de 2018

Eventos destacados del mes de enero

Publicado por David Arbizu

LAS BOMBOGÉNESIS O CICLOGÉNESIS EXPLOSIVAS
Con el inicio del año 2018, estamos siendo testigos de cómo los patrones climáticos son cada vez más extremos. A nivel de temperaturas, está habiendo grandes olas de frío, como las que han provocado drásticas bajadas de temperaturas en muchas partes del hemisferio norte, pero también perjudiciales olas de calor, como la que ha sufrido parte de Australia. También se están formando grandes tormentas en todos los océanos, como el ciclón tropical “Ava” que ha afectado Madagascar, en el océano Índico; como la tormenta “Eleanor”, que desde el este del océano Atlántico entró en Europa con fuertes vientos y lluvias y como otras tormentas que se han formado sobre el océano Pacífico, como la que hace una semana afectó algunas islas de Japón con fuertes nevadas o la que actualmente está provocando graves inundaciones en algunas islas de Filipinas.

Aunque observamos que se están produciendo fenómenos meteorológicos extremos en muchas partes del planeta, lo que actualmente está focalizando nuestra atención son las tormentas polares que están llegando a Estados Unidos, sobre todo a su mitad este y en especial, la bombogénesis o ciclogénesis explosiva que se formó entre los días 3 y 4 de este mes y cuyos efectos todavía se sienten en muchas partes del país, además de que fue fortalecida por un frente polar que se mantiene dominando una parte importante de Norteamérica, algo que provoca que en amplias zonas las temperaturas sigan siendo extremadamente bajas.

Frente polar cubriendo gran parte de Norteamérica

Los meteorólogos utilizan el término “bombogénesis” o “ciclogénesis explosiva” para nombrar y definir un ciclón de altitud media que gana fuerza muy rápidamente. De hecho, es ese fortalecimiento rápido, explosivo, lo que genera que la tormenta, el ciclón, que es una masa de aire en forma de columna ascendente que, en el hemisferio norte, gira en sentido antihorario, pueda crecer y volverse un fenómeno muy violento y peligroso y con una gran capacidad de afectar un área muy amplia del continente junto al que se haya formado.

El oeste del océano Atlántico Norte es una de las zonas del planeta donde pueden darse las condiciones ideales para que se formen bombogénesis debido a que el aire frío propio de las latitudes más altas choca con el aire caliente que se mantiene sobre el océano, especialmente sostenido gracias a la Corriente del Golfo. Conforme la masa de aire caliente que va formando el ciclón se eleva desde el centro, se produce un mayor efecto de vacío y la consecuente bajada de la presión atmosférica. Cuando la columna de aire asciende a un ritmo muy rápido y la presión cae considerablemente (un mínimo de 24 milibares en 24 horas), se produce una bombogénesis debido a que el aire que asciende por el centro de la tormenta va siendo reemplazado por el aire que la rodea, todo ello con mucha rapidez, formándose potentes vientos que se mueven hacia el centro de la tormenta a gran velocidad. Con la influencia del frente frío y seco que llega desde el norte contrastando con unas condiciones mínimas de humedad y calor del aire subtropical situado sobre el océano, los vientos y la energía de la tormenta se multiplican, el aire que sube se enfría cada vez con más rapidez y la humedad se condensa para formar enormes nubes que descargarán lluvia pesada o nieve junto a vientos huracanados.

En las dos imágenes que siguen a continuación, se puede observar la formación de la bombogénesis frente a las costas de Estados Unidos. En la primera imagen se puede observar cómo casi toda la zona está dominada por las altas presiones (H), destacando las representadas en color más oscuro, que coinciden con la bajada del frente polar. En esta imagen se ve una zona de bajas presiones (L), con una presión barométrica de 992 milibares, frente a la costa, al norte de Florida y frente a los estados de Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte. En la segunda imagen, que reproduce la situación pasadas 24 horas, la ciclogénesis explosiva ya está formada, se ha desplazado hacia el norte a lo largo de la costa y la presión ha bajado a 947 milibares.

Existen varios factores que son decisivos para que se produzca una bombogénesis, para que haya esa presencia de altas y bajas presiones, la presión barométrica caiga en picado rápidamente y las lluvias, nevadas y vientos precedan y también coincidan con un gran impacto de un frente polar que desciende hasta latitudes muy bajas.
Uno de estos factores es la corriente Jet Stream, de cuya estabilidad y regularidad depende que los vientos polares se mantengan en las latitudes altas, de manera que no se formen tormentas polares que desciendan hacia el centro del hemisferio norte. El estado y comportamiento de la corriente Jet Stream depende, a su vez, de la relación de equilibrio entre las presiones atmosféricas del Ártico y las presiones atmosféricas de las latitudes medias, lo cual va a provocar que el patrón llamado “Oscilación del Ártico” esté en fase positiva o negativa y tal como explico en mi artículo anterior publicado en este blog, titulado “Las alteraciones del Giro de Beaufort y la Deriva Transpolar, dos corrientes clave del océano Ártico”, actualmente la Oscilación del Ártico está en fase negativa y eso supone una mayor presión en el Ártico y que el trazado de la corriente Jet Stream forme ondulaciones que permiten el descenso de frentes polares.
Otro factor importante que también tiene una relación directa con las presiones atmosféricas son las corrientes oceánicas y las temperaturas del agua y del aire que se encuentra sobre su superficie. Si hablamos de la costa este de Estados Unidos, la Corriente del Golfo, al ser una corriente cálida, representa un factor muy determinante para la formación de bombogénesis. En este sentido, el deshielo del Ártico y la entrada de agua dulce y fría que está habiendo en el Atlántico Norte, principalmente desde Groenlandia, también influyen sobre la Corriente del Golfo desestabilizándola y provocando desajustes que afectan a la circulación termohalina o cinta transportadora oceánica y consecuentemente, a los patrones atmosféricos globales.

La bombogénesis frente a las costas del norte de Estados Unidos

Las impactantes imágenes que han llegado desde Estados Unidos de lluvia helada, de calles inundadas donde el agua quedó totalmente congelada, de iguanas y otros reptiles en Florida inmóviles, aletargados por el frío, de algunas zonas del océano Atlántico, de los Grandes Lagos y de las cataratas del Niágara, prácticamente congeladas, nos recuerdan la previsión científica de la llegada de una mini-edad de hielo, algo que se preveía que ya podía hacerse notable a finales del año pasado y que coincidía con la activación del fenómeno atmosférico “La Niña”, que, en general, representa un patrón de frío, aunque de momento no ha cogido mucha fuerza pero se prevé que pueda durar hasta el mes de marzo.
Desde otras partes del planeta también han llegado imágenes y noticias de eventos que reflejan ese posible enfriamiento generalizado, como la del desierto cubierto de nieve en Argelia, las devastadoras olas de frío que han afectado el norte de India, Nepal y Bangladesh y los récords de bajas temperaturas registradas en algunas ciudades de Canadá.

Lo que sí que es seguro es que hay un desequilibrio de los patrones climáticos ya que, a pesar de todo lo que parece señalar una próxima mini-edad de hielo, sigue habiendo un calentamiento global, un gran deshielo de los casquetes polares y del permafrost y muchas zonas con sequías muy graves y duraderas, aunque todo ello en realidad pueda conducir a un enfriamiento general y aquí también se tendría que considerar la actividad solar, que es muy baja y se dirige hacia un mínimo solar. Los científicos están viendo y constatando que no tienen tanto conocimiento sobre cómo funcionan esos patrones, esos sistemas que forman y sostienen la biosfera y cada vez van descubriendo la existencia de nuevos vínculos y relaciones entre esos sistemas, entre diversas partes del globo, que demuestran esa interrelación, esa conexión de la cual depende la estabilidad del planeta y de su biosfera, estabilidad de la cual dependemos todos.







martes, 26 de diciembre de 2017

Eventos destacados del mes de diciembre

Publicado por David Arbizu

LAS ALTERACIONES DEL GIRO DE BEAUFORT Y LA DERIVA TRANSPOLAR, DOS CORRIENTES CLAVE DEL OCÉANO ÁRTICO
A finales de marzo de este año, 2017, se registró la extensión máxima anual de la capa de hielo marino del Ártico, un registro que significa la extensión más reducida desde que comenzaron las mediciones por satélite en 1979 y que sigue la tendencia de los años 2015 y 2016, cuando también se registraron récords de extensión más baja jamás registrada.
Conforme va siendo cada vez más evidente el cambio climático y la relación directa que tiene el Ártico sobre los patrones que afectan al clima de todo el planeta, donde podemos incluir el efecto directo sobre sistemas atmosféricos, como la corriente Jet Stream y sistemas de corrientes oceánicas, como la circulación oceánica termohalina, también aumentan las investigaciones y estudios científicos para conocer el funcionamiento de esta región polar y todos los elementos que forman parte de su engranaje.

En el océano Ártico hay dos corrientes muy importantes que están totalmente interconectadas y que son clave para la formación y mantenimiento de la capa de hielo, así como para el transporte del hielo y las aguas polares hacia la zona donde se encuentran y conectan con el océano Atlántico. Una de estas corrientes, el Giro de Beaufort, está llamando especialmente la atención de muchos científicos debido a que está actuando de forma extraña y esta alteración podría suponer una descarga de una gran cantidad de hielo y agua dulce fría que llegarían al Atlántico Norte. Esta corriente se origina y ocupa gran parte del mar de Beaufort, un mar ubicado al norte de Alaska y del territorio canadiense de Yukón. El Giro de Beaufort es una corriente que se forma debido a que la alta presión atmosférica provoca e impulsa vientos que giran sobre esa zona en el sentido de las agujas del reloj, es como una peonza gigante que contiene grandes cantidades de hielo marino, un hielo marino que se ha ido espesando gracias a la propia corriente y al paso del tiempo. De esta manera, el Giro de Beaufort ha ayudado a crear las abundantes capas de hielo marino que hasta hace poco cubrían gran parte del océano Ártico durante todo el año.
La otra corriente es la Deriva Transpolar, que es una corriente que atraviesa el Ártico en dirección al estrecho de Fram (entre Groenlandia y las islas Svalbard), donde se encuentra con las aguas del Atlántico y cuya fuerza y trayectoria dependen del tamaño y potencia del Giro de Beaufort.


Durante los últimos 15 años, un equipo internacional de científicos ha dirigido el proyecto "Beaufort Gyre Exploration", desde el que han llevado a cabo expediciones anuales de investigación, realizadas en verano y gracias al uso de un barco rompehielos. Según sus estudios, durante el siglo pasado el giro seguía un patrón cíclico y cambiaba de dirección cada 5-7 años y cuando giraba en el sentido contrario a las agujas del reloj se generaba una expulsión de hielo y agua dulce hacia el este del océano Ártico y el Atlántico Norte. Sin embargo, durante los últimos 12 años no ha habido ningún cambio de dirección y el Giro de Beaufort ha aumentado de tamaño y ha acumulado cada vez más hielo y agua dulce, que se produce por el propio deshielo y por la llegada de flujos de agua desde los ríos norteamericanos y rusos.

La mayor o menor fuerza del Giro de Beaufort está relacionada con las altas o bajas presiones atmosféricas. En el Ártico existe un patrón del clima llamado Oscilación del Ártico (AO, por sus siglas en inglés). Este patrón puede estar en una fase positiva (AO+) o en una fase negativa (AO-) y cada fase depende de la diferencia de presión entre el Ártico y las latitudes medias, que corresponden a la latitud de Montreal (Canadá) o de Burdeos (Francia). Cuando, como está sucediendo en estos tiempos, hay una predominancia de la fase AO-, que significa que la presión del aire en el Ártico es mayor que la presión de las latitudes medias, hay un fortalecimiento y expansión del Giro de Beaufort junto a un debilitamiento de la Deriva Transpolar, que se ve empujada hacia el este limitando la expulsión de hielo hacia el Atlántico y favoreciendo la recirculación del mismo en el interior del Ártico. En el mapa que sigue a continuación se observa la diferencia entre la situación "a", con una AO- y la "b", con una AO+, donde el Giro de Beaufort (BG) es más débil y la Deriva Transpolar (TPD) está más centrada y fortalecida.


El comportamiento actual del Giro de Beaufort puede estar relacionado con el calentamiento global y en concreto, con las altas temperaturas que se registran en el Ártico. Algunos científicos señalan que, debido al calentamiento y al deshielo, el agua dulce gélida que fluye hacia el norte del océano Atlántico desde la capa de hielo de Groenlandia, que se está derritiendo rápidamente, está formando un límite en el Atlántico Norte que produce una estratificación que obstaculiza la llegada de la Corriente del Golfo, una corriente que aporta calor a la superficie del océano. Los científicos dicen que esto puede estar inhibiendo la formación de ciclones que podrían causar que el movimiento del giro se debilite o se invierta temporalmente y que podrían cambiar la fase de la Oscilación del Ártico actual, AO-, a una AO+.

De todas maneras, tras la última expedición científica del pasado verano, los científicos han declarado que no descartan que el Giro de Beaufort no tarde mucho en debilitarse o cambiar de sentido, ya que el volumen de agua dulce no había aumentado desde la expedición del verano anterior y apreciaron que podría haber un posible cambio de la presión atmosférica a corto plazo. Según el oceanógrafo polar Andrey Proshutinsky, si esto sucediera, una liberación masiva de agua dulce fría en el Atlántico Norte, incluso si solo fuera del 5% de la que actualmente forma el giro, sería como una "bomba climática" que enfriaría temporalmente el clima de Islandia y norte de Europa, además de generar una situación dramática para la vida marina que tendría un gran impacto sobre la cadena alimentaria local e incluso global y una crisis económica principalmente sobre la industria pesquera, que actualmente se ve beneficiada por la contención que está haciendo el Giro de Beaufort. De hecho, desde finales de 1960 hasta la década de 1970 sucedió un evento similar, conocido como la Gran Anomalía de la Salinidad, en el que hubo una gran entrada de agua del océano Ártico en el Atlántico y representó una de las variaciones más persistentes y extremas en el clima oceánico global observada durante el siglo pasado, además de una serie de inviernos muy fríos en Europa y la interrupción de la cadena alimentaria del Atlántico Norte junto con el colapso de algunas industrias pesqueras. Para los científicos, si ahora hubiera un cambio en el Giro de Beaufort y una liberación de agua dulce en el Atlántico Norte, la situación sería más duradera y más severa que la que se experimentó con la Gran Anomalía de la Salinidad.


Como siempre, es de vital importancia tener una perspectiva global, planetaria, de cada situación que se analiza, por muy particular y específica que parezca. En este sentido, tanto el impacto de un aumento del deshielo de Groenlandia, con la consecuente obstaculización de la llegada de la Corriente del Golfo, como una posible gran liberación de agua dulce fría en el Atlántico Norte si se debilitara el Giro de Beaufort, provocarían un gran desequilibrio sobre el cinturón transportador oceánico o corriente oceánica termohalina, algo que afectaría al clima de todo el planeta e incluso podría iniciar una edad de hielo, algo que ya sabemos que está pronosticado por muchos científicos. Además, las altas presiones en el Ártico, que caracterizan el actual patrón AO-, debilitan la estabilidad y frenan la velocidad de la corriente Jet Stream, que marca y sostiene el límite entre el aire frío del Ártico y el aire cálido subtropical, lo cual provoca que esta corriente tenga un patrón más ondulado, con grandes vaguadas y crestas que permiten la bajada de vientos y tormentas polares hacia el sur, creando olas de frío y situaciones de duro invierno que normalmente afectan a Europa y al este de los Estados Unidos, así como la subida de corrientes templadas hacia el Ártico que potencian el deshielo y la sequía en zonas como Alaska, Canadá y Siberia, donde existe un gran peligro por el deshielo del permafrost. Las ondulaciones del Jet Stream también provocan que aumente la temperatura del agua en el norte de los océanos Atlántico y Pacífico, generando desajustes fenológicos y cambios en la cadena trófica que también afectan a los ecosistemas y aceleran la sexta extinción masiva.

Respecto a la posibilidad de una mini-edad de hielo, Alek Petty, un estudiante de posdoctorado del Goddard Space Flight Center de la NASA y de la Universidad de Maryland que estudia el Giro de Beaufort, declara: "No va a ser una escena de "El Día de Mañana" (la película en la que el clima de la Tierra se enfría radicalmente y hay una mini-edad de hielo). Pero el hecho es que simplemente no lo sabemos, simplemente no hay suficientes datos árticos para hacer predicciones firmes en un mundo donde el cambio climático, las corrientes oceánicas y las fuerzas atmosféricas interactúan de manera compleja".

Esta complejidad de la que habla Petty debería hacernos obrar con más respeto y cautela, sobre todo al estar experimentando la crisis planetaria actual y los cambios y desequilibrios que está habiendo en muchos lugares. En un informe anual sobre la salud del Ártico, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que supervisa todas las investigaciones oficiales de los Estados Unidos en la zona, ya presentó el término "Nuevo Ártico", porque, tal como también ha declarado un grupo de científicos: "El Ártico, tal como lo conocíamos, ya no existe".
Mientras tanto, gracias al deshielo, va aumentando el tráfico marítimo, tanto comercial como turístico y ya se perfila una cada vez mayor presencia humana, con todo lo que desafortunadamente significa, en una de las zonas más prístinas y al mismo tiempo más importantes para el equilibrio planetario en todos los sentidos.




Fuentes:

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Eventos destacados del mes de diciembre

Publicado por David Arbizu

PREVISIÓN DE AUMENTO DE LA ACTIVIDAD SÍSMICA PARA EL 2018
Muchos estudios geológicos afirman que el promedio de terremotos por año es constante y que no hay un aumento de la actividad sísmica a nivel global. Sin embargo, a través de los informes mensuales de eventos planetarios que personalmente realizo desde el año 2014, mi percepción y lo que muestran dichos informes, es un continuo aumento de la cantidad de terremotos, especialmente de más de 5 grados en la escala Richter y que ese aumento es más notable a partir del año pasado. Lo que sí que está claro es que los terremotos son muy difíciles de predecir científicamente, aunque el registro sísmico permite detectar algunos patrones más o menos repetitivos. Además, los mapas de evaluación del peligro sísmico de las fallas que se estudian solo pueden dar estimaciones sobre la probabilidad de un terremoto teniendo en cuenta la sobrecarga que se considere que pueda tener una falla o una zona de fricción entre dos placas tectónicas.

A pesar de la gran dificultad para hacer predicciones sísmicas, el pasado mes de noviembre, los geólogos y sismólogos Roger Bilham, de la Universidad de Colorado en Boulder y Rebecca Bendick de la Universidad de Montana, presentaron un estudio en la reunión anual de la Sociedad Geológica de América donde señalan que a partir del próximo año, 2018, podría haber un aumento de la actividad sísmica del planeta, además de un incremento de los terremotos de 7 grados o superiores.

Para realizar su estudio, observaron los terremotos de magnitud 7 o superiores que ha habido en todo el mundo desde el año 1900 y comprobaron que, desde ese año, ha habido intervalos de tiempo espaciados donde el promedio habitual, de unos 15 terremotos de esa magnitud por año, se incrementaba llegando a registros anuales de entre 25 y 30 terremotos. Al analizar esos intervalos de tiempo comprobaron que había un patrón que relacionaba directamente ese incremento de la sismicidad con la disminución de la velocidad de rotación de la Tierra y que, desde el momento en que se detectó cada desaceleración de la rotación, se requería que pasaran entre cinco y seis años para que se iniciara ese incremento de la sismicidad, un incremento que, entonces, se mantenía durante cinco años.

Placas tectónicas del planeta

Los principales factores que influyen en la rotación de la Tierra son las mareas lunares, los cambios atmosféricos, la disminución de los casquetes polares y la dinámica del núcleo terrestre y su interacción con el manto y todo lo que forma el campo magnético del planeta, incluyendo su parte más externa donde se encuentra e interactúa con el viento y las partículas solares. También influyen otros factores, directamente relacionados con los anteriormente citados, como son el aumento del nivel del mar; los propios terremotos y movimientos de las placas tectónicas; los cambios en los patrones de las corrientes oceánicas; los cambios en los patrones de los vientos; el nivel de actividad solar y la mayor o menor llegada de rayos cósmicos; la actividad de los volcanes, como puntos de gran tensión y salida del magma y cualquier otro factor que también esté relacionado con la crisis planetaria que estamos experimentando como, por ejemplo, las grandes tormentas, las sequías y los incendios, porque todo está conectado, directamente relacionado.

Todos estos factores afectan lo que algunos científicos llaman la “dinamo” de la Tierra y ahora están provocando una ralentización de su actividad, que supone una tensión hacia el exterior del núcleo fundido del planeta que provoca una presión que se propaga a través de las rocas, las fallas y las placas que tiene por encima. Roger Bilham y Rebecca Bendick, los sismólogos autores del estudio, han calculado que se requieren de cinco a seis años para que esa tensión, esa energía enviada por el núcleo, irradie a las capas superiores del planeta donde ocurren los terremotos, lo cual significa que desde que se detecta una desaceleración de la rotación de la Tierra hay un plazo de cinco años para “prepararse” para ese aumento de la sismicidad.

Actualmente, gracias a los relojes atómicos, se puede medir la rotación de la Tierra con mucha precisión y la última vez que se detectó una desaceleración fue en el año 2011, lo cual significa que, según el patrón establecido en el estudio presentado, en el año 2018 empieza uno de los períodos de cinco años de incremento de terremotos, pudiendo llegar a una media anual de veinte o treinta terremotos potencialmente muy destructivos.
De hecho, en el último semestre de este año ya ha habido varios terremotos muy potentes que demuestran el inicio de ese período de alta sismicidad y entre los que destacan el terremoto de 7,1 grados que hubo el 19 de septiembre en México, el de 7,3 grados del 12 de noviembre en la frontera entre Irán e Irak y el de 7 grados del 19 de noviembre en el archipiélago de Nueva Caledonia.

Mapa del terremoto del 12 de noviembre en la frontera de Irán-Irak 

La rotación de la Tierra genera una fuerza centrífuga que es la responsable del achatamiento de los polos y del ensanchamiento del Ecuador. El Ecuador representa el punto más ancho del planeta y el que está rotando con mayor rapidez, así que, conforme se va desacelerando la rotación, el Ecuador es la zona donde se nota más la falta de velocidad y donde se crea una contracción, un encogimiento, que afecta directamente a las placas tectónicas. Por esta razón, el nuevo estudio manifiesta que la zona de mayor peligro, donde el aumento de los sismos puede ser más notable, está dentro de una franja delimitada por una latitud de 30º al norte y al sur del Ecuador. De hecho, el epicentro del terremoto que hubo del 12 de noviembre en la frontera de Irán e Irak ocurrió aproximadamente a 33º de latitud norte.

Se puede decir que parece que se avecina un año 2018 movido. Además de toda la información que nos transmite este estudio sobre el incremento de la actividad sísmica, estamos viendo que continúan habiendo grandes y devastadores incendios forestales, que actualmente afectan en especial a California, que continúa el deshielo de los polos, que también va aumentando la actividad volcánica, así como las grandes tormentas junto a las muy severas sequías y que se va configurando el fenómeno de La Niña, que en general es un patrón de frío y nos recuerda toda la información recibida sobre una mini-edad de hielo cuyo inicio algunos científicos ya pronosticaban para el principio del año 2018.

Esperemos que el próximo año también sea el de la implementación de políticas medioambientales que respeten el planeta, que limiten y controlen todas las actividades humanas que están deteriorando y desequilibrando la biosfera y acelerando la sexta extinción masiva y la crisis planetaria que estamos experimentando.  



Fuentes:

jueves, 30 de noviembre de 2017

TRABAJANDO JUNTOS EN LA RED PCOL


Publicado por Álvaro Monreal



REUNIÓN DE CIUDADES PLANETARIAS DE LUZ

canalización de juliano, 26 de noviembre de 2017

Propiedad Intelectual ©2017 David K. Miller

Todos los derechos reservados. Ninguna parte puede ser reproducida sin el permiso del autor/canal.

davidmiller@groupofforty.com

P. O. Box 4074 Prescott, AZ 86302 USA

www.groupofforty.com

Traducido por Álvaro Monreal




Saludos, soy Juliano. Somos los Arcturianos.
Es obvio que vosotros, como miembros del Grupo de 40 y participantes del Proyecto de las Ciudades Planetarias de Luz, estáis haciendo un trabajo de muy alta calidad. Es un gran servicio que también procede de la energía de vuestra alma, del corazón de vuestra alma; para presentar y ofrecer la luz y las energías que vuestras Ciudades Planetarias de Luz son capaces de producir.
Parte del propósito del proyecto es proporcionar un medio para compartir las energías de vuestra Ciudad Planetaria de Luz. Desde este punto de vista, creo que ha tenido un gran éxito. Éxito en la forma en la que estáis trabajando juntos y éxito, en el sentido de que, habéis encontrado un medio para compartir las energías de la enseñanza sobre vuestras Ciudades de Luz y para ayudar a abrir el chakra del corazón de vuestra ciudad a otros participantes en todo el mundo.

Cada ciudad, cada Ciudad Planetaria de Luz en particular tiene una carta natal astrológica, al igual que una persona tiene una carta natal astrológica. Esto significa que cuando examináis Londres, cuando examináis North Brisbane, por ejemplo, también debéis tomar en consideración qué energía está disponible, qué energía está atravesando, qué energía está transitando por esa ciudad en el momento en que decidís trabajar con ella.
También puedo decir que es importante anotar el tránsito, anotar en el registro de la carta el momento en el que esa ciudad se convierte en una Ciudad Planetaria de Luz. Veréis que esto, generalmente, indica una transición favorable, un punto de tránsito favorable.
En otras palabras: que no hay accidentes y que, la fecha y el momento en el que se produce la activación tienen un gran significado. También está mostrando que hay un momento único, que es una oportunidad única que se está desarrollando y ofreciendo a vosotros para que trabajéis en conjunto, para activar, para compartir y conectar tanto de forma global como galáctica.

Uno de los aspectos más importantes del Proyecto de las Ciudades Planetarias de Luz es la conexión galáctica. Entonces, la pregunta es: ¿qué podríamos hacer mejor?, la pregunta es: ¿qué tenemos que hacer para impulsar o mejorar el proyecto? Hay varias recomendaciones, varios temas que hoy quiero explorar con vosotros.
Lo primero, simplemente, es felicitaros por el excelente trabajo que estáis realizando y por todo lo que habéis “puesto sobre la mesa”, por así decirlo, todo lo que habéis aportado a la Red Global.
Creo que también estarías de acuerdo conmigo en que estamos en un punto en el que realmente necesitamos acelerar el trabajo.
Necesitamos acelerar el trabajo en varios niveles. El primer nivel es traer más Ciudades de Luz a lo más profundo del proyecto, pero también, acelerar estas interconexiones que estáis mostrando de forma tan bella en vuestras presentaciones. Una parte del éxito del Proyecto de las Ciudades Planetarias de Luz está en la creación de redes, en la creación de vías para compartir; y esto es exactamente lo que estás empezando a hacer en estas presentaciones.

Pero creemos que incluso es necesario profundizar más, que es necesario que haya algún tipo de comunicación continuada de red interna. Esto podría mostrarse de varias maneras. Por ejemplo, la gente en North Brisbane puede realizar reuniones con personas; y sé que hay muchas barreras para tales ideas, especialmente debido a la diferencia horaria... Pero es importante trabajar en conjunto y comunicarse con las otras Ciudades de Luz para compartir ideas, para compartir fotos; no solo en el formato que estás utilizando ahora, que es un formato de presentación, sino para formar pequeños comités que interactúen y que se reúnan con las otras Ciudades Planetarias de Luz, con las Ciudades Hermanas si lo preferís; las Ciudades hermanadas.

Sé que es una tarea complicada debido a todas las limitaciones de tiempo y muchas cosas relacionadas con esto, y no quiero que sea una carga, pero vosotros os estás preguntando: ¿qué es lo que podemos hacer para mejorar?, ¿qué podemos hacer para que esto sea más exitoso? Ahora esto se correlaciona con la segunda quistión, que es la aceleración.

Vosotros estáis proporcionando, y ya habéis proporcionado, una base fantástica, una base fantástica para las Ciudades Planetarias de Luz a nivel mundial.
La aceleración y la degradación de la biosfera avanzan a un ritmo tan rápido que es necesario decir: "tenemos que trabajar juntos para acelerar las Ciudades Planetarias de Luz”.
¿Lo que estamos haciendo cambia las cosas; lo que estáis haciendo en el Proyecto de las Ciudades Planetarias de Luz?
¡Sí! ¡Crea un cambio! Está ayudando a proteger, está ayudando a proporcionar más luz espiritual, más luz blanca, más luz protectora; luz para acelerar, luz para proteger... Pero desafortunadamente, el número de Ciudades de Luz todavía es pequeño en comparación con el abrumador deterioro que se está produciendo en todo el planeta; y vemos una mayor necesidad, una necesidad más acelerada de difundir y enseñar esto.

Ahora bien, yo sé que cada uno de vosotros está trabajando al máximo nivel, por lo que esto se convierte en un desafío real. Se convierte en un desafío, pero parte del desafío es dar a conocer al mundo, especialmente a las semillas estelares, el gran trabajo que estáis realizando y que otros quieran apuntarse. Este es, quizás, uno de los grandes obstáculos, el cómo comunicarse, cómo permitir que otras semillas estelares conozcan el valioso e importante trabajo que estáis realizando.
Entonces, podéis trabajar para marcar la diferencia y ahora nos hemos hecho una pregunta: ¿cómo podríamos acelerar?, ¿cómo podremos promover?, ¿cómo podemos hacer que otras semillas estelares suban a bordo? Y esto es parte de vuestras misiones, esto es parte del trabajo que cada uno de vosotros está realizando.
Quizás estéis perplejos. Quizás no tengáis una respuesta a esta pregunta, pero llegará una respuesta en relación a la aceleración para atraer más semillas estelares online.

Así que estoy orgulloso de lo que habéis logrado. Estoy orgulloso de lo que habéis sido capaces de hacer para sostener y proteger vuestras propias Ciudades de Luz; y debemos examinar la expansión; formas de expansión.

La última cosa de la que quiero hablar es sobre el complejo e importante tema del campo galáctico; la red galáctica de Ciudades Planetarias de Luz alrededor de la galaxia.
Al comienzo de este proyecto hablamos y dedicamos tiempo a hablar sobre las ciudades de luz galácticas y que cada una de vuestras Ciudades de Luz, de hecho, tiene una homóloga en la galaxia. Es difícil de imaginar, pero hay un campo de Ciudades Planetarias de Luz alrededor de la galaxia. Estas Ciudades de Luz alrededor de la galaxia incluyen las Ciudades Planetarias de Luz de la Tierra. Estas Ciudades Planetarias de luz alrededor de la galaxia están trabajando para crear un campo de pensamiento de conexión del que forman parte cada una de vuestras Ciudades de Luz.
Pero os dije que esta es, quizás, una de las energías más difíciles de desarrollar, una de las energías más difíciles de sentir, una de las energías más difíciles de incrementar. Sabéis que hay muchas barreras en los sistemas de creencias y en los campos de energía del planeta; barreras que pueden impediros alcanzar los campos de energía galáctica.

Parte de las barreras son energías que simplemente se crean a partir de la Noosfera, a partir de los campos de pensamiento. Parte de las energías son las barreras de energía que provienen de los campos electromagnéticos que hay alrededor del planeta, y parte de las barreras son simplemente las limitaciones en vuestra forma de pensar y también, las limitaciones en vuestras habilidades y conocimientos espirituales y en cómo alcanzar y conectar con este campo de pensamiento galáctico que, debo agregar, requiere una gran concentración, requiere un gran enfoque, una gran capacidad para meditar; sin embargo, también está dentro de vuestras habilidades como trabajadores de la luz. Tal vez sea nuestra falta de énfasis; quizás también se han retenido ideas, habilidades y el cómo llegar a otras Ciudades Planetarias de Luz.

Hablamos en numerosas ocasiones sobre la Ciudad Planetaria de Luz de Alano, que es un planeta-luna Arcturiano y también, que contiene una gran Ciudad Planetaria de Luz. En este sentido, esta Ciudad Planetaria de Luz es una Ciudad Planetaria de Luz galáctica y uno de sus propósitos es alcanzar y ayudar a crear este campo planetario que se conecta con todas las Ciudades Planetarias de Luz en la galaxia.

En el año que viene queremos trabajar más específicamente con vosotros para conectar con este campo, para conectar vuestra Ciudad de Luz con este campo. Hay muchas ventajas de atraer este campo de pensamiento que es para todas las Ciudades Planetarias de Luz en la galaxia. Uno de los principales beneficios es el aumento de vuestra propia Luz Omega y las energías de luz cuántica de vuestra Ciudad Planetaria de Luz. Entonces, vuestra Ciudad Planetaria de Luz se vuelve más poderosa, más capaz de proteger, más capaz de lograr lo que son los verdaderos objetivos de este trabajo; que es, acelerar la Ascensión y hacer de vuestra Ciudad Planetaria de Luz una Ciudad de Luz interactiva galáctica de quinta dimensión.


Soy Juliano. Buenos días.