domingo, 14 de mayo de 2017

Eventos destacados del mes de mayo

Publicado por David Arbizu

ACCIDENTE EN LAS INSTALACIONES NUCLEARES DE HANFORD. EL GRAN PELIGRO DEL ALMACENAMIENTO Y GESTIÓN DE LOS RESIDUOS RADIACTIVOS  
El pasado martes, 9 de mayo, la planta de Hanford, conocida como Hanford Site, volvió a ser noticia por el derrumbamiento que se produjo en un túnel que contiene grandes cantidades de material radiactivo y altamente peligroso y la consecuente declaración de alerta. Los trabajadores de las instalaciones cercanas al túnel fueron rápidamente evacuados y el resto de trabajadores de la planta trasladados a refugios protegidos. No se considera que haya habido fuga de contaminación o radiactividad y el agujero ya ha sido reparado, pero este accidente ha hecho que muchas miradas se vuelvan a dirigir hacia Hanford y aumente la preocupación por la gran amenaza que supone esta gran instalación, que es una verdadera bomba nuclear y radiactiva con un poder de destrucción que algunos expertos han descrito como “un Chernóbyl subterráneo a punto de colapsar”.

 Imagen del agujero que se formó al colapsar el techo del túnel

La planta nuclear de Hanford se encuentra a unos 300 km de Seattle (Estado de Washington-EE.UU.). Empezó a funcionar en 1943 con un reactor y una planta de procesamiento. Fue el primer lugar del mundo donde se construyó un reactor de producción de plutonio a gran escala. Entre 1944 y 1987 se produjeron más de 67 toneladas de plutonio para el programa de defensa de Estados Unidos y de sus instalaciones salió el plutonio utilizado en las bombas nucleares detonadas sobre Hiroshima y Nagasaki. 

En Hanford actualmente hay cinco plantas de procesamiento que han procesado 110 000 toneladas de fuel desde 9 reactores nucleares instalados a lo largo del río Columbia. En la planta también se produjeron 20 millones de barras de combustible de uranio para alimentar esos reactores. Durante años, todos los residuos se vertieron en zanjas o depósitos subterrráneos y cuando, en 1987, se paró la producción de plutonio, se calcula que se habían producido unos 212 millones de litros de residuos radiactivos, de los cuales se calcula que más de 4 millones de litros se han filtrado directamente a la tierra y una parte también ha llegado al río Columbia. En 1989 se iniciaron las labores de limpieza, un proyecto con un precio elevadísimo que se calculaba que podía durar más de 50 años.

Imagen de Hanford Site y el río Columbia

Hoy en día, Hanford Site es el lugar más contaminado con armas nucleares de los Estados Unidos. Muchos estudios demuestran y advierten de los riesgos de seguridad para los más de 8 000 trabajadores de Hanford, encargados de las labores de limpieza y descontaminación, así como para las comunidades y poblaciones que se encuentran más próximas al lugar, donde se ha constatado que hay mayor probabilidad de contraer muchos tipos de enfermedades.

Como sucede en la mayoría de almacenes de residuos nucleares y radiactivos, los tanques que contienen ese tipo de residuos no resisten toda esa carga energética altamente corrosiva y se acaban creando fisuras y filtraciones que llegan al subsuelo, a los acuíferos y a las vías fluviales, mares u océanos próximos a esas instalaciones. Algo que también es común en muchos lugares de almacenamiento de residuos nucleares es que los primeros tanques utilizados solo tenían una cubierta de una capa y rápidamente se quebraban y empezaban las filtraciones, lo cual suponía pasar a utilizar tanques de dos capas aunque, al final, también acaban fallando y no soportando la corrosión. Todo ello retrasa la duración de las labores de limpieza y aumenta considerablemente el coste de estos proyectos.



La crisis nuclear de Japón ha puesto al descubierto un problema cada vez mayor y de ámbito mundial, que es la gestión y almacenamiento de los residuos radiactivos, sobre todo generados por las centrales nucleares pero también todos los que tienen relación con armamentos y sistemas de propulsión, como los utilizados por los submarinos nucleares y otros dispositivos militares. En todo el mundo, muchas centrales están llegando al final de su vida operativa y, aparte de producir energía eléctrica, están ejerciendo de almacén de sus propios residuos radiactivos debido a que no existen almacenes acondicionados ni preparados para guardarlos adecuadamente y con medidas de seguridad viables y fiables. Una parte de la gravedad del accidente de Fukushima se debe a que las piscinas de los reactores estaban llenas de barras de combustible que ya habían sido reemplazadas pero no retiradas.

Solo en Estados Unidos hay más de 72 000 toneladas de residuos radiactivos acumulados en los reactores nucleares que hay en más de 30 estados y no hay donde almacenarlos. Algunos grandes almacenes, como parte del Laboratorio Nacional de Los Álamos (Nuevo México) y la Planta Piloto de Aislamiento de Residuos (Nuevo México), ya han sufrido muchos accidentes y otros proyectos, como el almacén bajo la montaña Yucca Mountain (Nevada) han sido suspendidos por las críticas y advertencias sobre la poca estabilidad a nivel geológico y su alta peligrosidad.

Como ya he expresado antes, este es un problema de escala mundial. En España, las centrales nucleares también están llegando a edades que deberían significar su cierre, a pesar de los intentos de prorrogar su vida por parte de las empresas nucleares. También existe el problema del almacenamiento y proyectos como el del Almacén Temporal Centralizado de Villar de Cañas (Cuenca), donde se pretende alojar todos los residuos de las centrales nucleares españolas, que se van retrasando por la presiones de la opinión pública, de algunas instituciones y grupos ecologistas y por los estudios geotécnicos y geológicos que alertan de la poca fiabilidad y estabilidad del terreno. Verdaderamente no se ven soluciones a corto plazo y sí un aumento de lugares con altas concentraciones de residuos muy peligrosos por todo el planeta que son verdaderas bombas de relojería difíciles de controlar. Y todo esto sin hablar de lugares como el fondo de los océanos o bajo el hielo de Groenlandia, como la base militar estadounidense “Camp Century”, un proyecto que se canceló, pero eso no impidió que se dejaran enterradas grandes cantidades de residuos de todo tipo que se pueden liberar multiplicando todo este gran problema al que nos enfrentamos.

Camp Century (Groenlandia), base militar de Estados Unidos


Esperemos que lleguen soluciones con tecnologías más avanzadas y de resultados óptimos y definitivos y, sobre todo, que haya una mayor conciencia sobre el peligro de todo lo relacionado con la energía nuclear, un peligro que afecta a todo el planeta.



No hay comentarios:

Publicar un comentario